“NADA QUE ENTENDER”. De Gema Martínez

Lugar: Babel Tapería (Rincón de la Victoria)
Inauguración: viernes 16 de noviembre
Hora: 20:00h
Fechas: del 16 de noviembre al 6 de enero de 2019

 

¿Qué sucede cuando los versos de diferentes poetas muestran su fisonomía plástica? Este es el punto de partida original de una exposición que se plantea el reto de liberar la caligrafía de su función habitual para ser leída, aproximándola a la experimentación, al juego y a las variaciones morfológicas de los signos caligráficos. Gema Martínez presenta unas obras de una sorprendente carga visual, donde el trazo, las texturas, la distorsión de las letras y su movimiento en el espacio crean composiciones de una sorprendente fuerza expresiva y enfrentan al espectador a otra forma de acercarse a la palabra. Los versos, casi siempre ilegibles, llegan de forma directa a través de la imagen en la que se han convertido, eluden la comprensión, anulan la posibilidad de una interpretación racional e invitan a una comunicación desde las vísceras.

 

Gema Martínez (Madrid, 1968) desarrolló su carrera profesional como periodista durante veinte años en diferentes periódicos locales y nacionales. En 2012, después de una profunda crisis de vocación, abandonó la profesión y la “escritura legible”. En un momento de gran confusión personal y casi de forma casual acudió a un workshop intensivo de caligrafía que se impartía en el Escorial. Entonces el tiempo se paró, el espacio dejó de existir, solo estaba el momento, la tinta, el sonido de la pluma sobre el papel y la aparición de formas bellísimas. Comenzó así su “camino de la escritura”, que la llevó a tomar clases con los mejores calígrafos nacionales e internacionales a través de diferentes cursos que se desarrollaron en Madrid y Barcelona. De la mano de Madrid Caligrafía, en 2014 participó en un workshop impartido por el calígrafo italiano Massimo Polello y con él se abrió a la abstracción. Las letras dejaron de tener la función de ser leídas. Las modificaciones morfológicas permitían que los signos se condensasen, se expandieran, girasen o se superpusieran, dando lugar a sorprendentes composiciones. La belleza formal de las letras dejó paso al ritmo, al gesto, a la emoción y al descubrimiento. En noviembre de 2016 viajó a Buenos Aires atraída por la propuesta de la prestigiosa calígrafa Silvia Cordero Vega y participó durante un mes en un curso intensivo que ahondaba en el gesto precaligráfico, la impronta personal y genuina, la inteligencia de la mano y la invención de alfabetos. La plumilla ya no era la única herramienta posible puesto que aprendió a confeccionar las suyas propias, a utilizar maderas, elementos de la naturaleza o cualquier otro material susceptible de hacer marcas con tinta sobre el papel.

 

¿Por qué no te lo puedes perder?

Porque pocas veces tendremos la oportunidad de enfrentarnos a una propuesta tan original, donde las letras están pensadas para ser vistas y no solo leídas.